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Agosto del 2021
Práctica psicomotriz en la educación
Portada

Patricia Mayobre

Patricia Mayobre

Lic. en Psicomotricidad.

La mirada del cuerpo en el aprendizaje
Introducción

Práctica psicomotriz 1Este trabajo se realiza en el marco de un proyecto de intervención y a partir de la experiencia vivida y transitada por dos instituciones que han permitido y acompañado el crecimiento tanto de los diferentes actores educativos como de la intervención psicomotriz. Por ello, en primer lugar considero importante expresarles mi agradecimiento a los dos jardines de infantes y a la Lic. en Psicomotricidad Luciana Califra quien en diferentes años ha ido acompañando el proyecto.

Esta exposición referirá a la mirada de la intervención psicomotriz en el ámbito educativo, a la importancia del cuerpo y a su relación con el aprendizaje.

Para ello recorreremos la visión del cuerpo desde diferentes perspectivas y su importancia en los procesos de aprendizaje.

El lugar del cuerpo en el jardín de infantes

Práctica psicomotriz 2La Educación Inicial conoce la importancia de darle al niño pequeño un ámbito para desplegar sus vivencias más profundas sin restricciones, y poder decir con el cuerpo lo que muchas veces no se puede decir con palabras porque el lenguaje aún no se ha terminado de estructurar.

Aucouturier (2004) concibe la educación como el desarrollo de las potencialidades propias de cada niño. Se abre una nueva dimensión pedagógica: la de la vivencia del niño y de su potencial de descubrimiento y de creatividad. Ya no importa tan solo la adquisición de conocimientos, sino brindar las condiciones favorables sobre el modo de ser. «No hay conocimiento, por más abstracto que se presente, que no haya sido cuerpo un día...» (Paín, 1985 apud Calmels, 2001a:26)

La globalidad del cuerpo

La psicomotricidad es considerada como la unión dinámica que existe entre motricidad, afectividad e inteligencia.

A esta unión dinámica, Aucouturier (2004) la llama globalidad (integridad del ser), pues es imposible separar estos tres aspectos en la medida en que el niño conoce por la globalidad: cuerpo, afectividad e inteligencia. Este dinamismo se pone de manifiesto en la manera en la que uno favorece, enlentece o inhibe el desenvolvimiento de los otros.

 

Si bien en todas las personas, a cualquier edad, la globalidad está presente, es precisamente en el niño pequeño donde se manifiesta en forma más plena, donde se ve la permanencia de estos tres aspectos: cómo conoce, cómo se relaciona, actuando con su cuerpo entero se emociona y así va estructurando el conocimiento.

Esta forma de actuar en el mundo, esta forma de ser, esta forma de estar, es lo que este autor denomina expresividad motriz.

El cuerpo y el aprendizaje

El niño se construye a sí mismo a partir del movimiento. Al decir de Wallon (1978), su desarrollo va del acto al pensamiento, de lo concreto a lo abstracto, de la acción a la representación, de lo corporal a lo cognitivo. Y en todo el proceso se va desarrollando una vida de relación, de afectos, de emociones, de comunicación, que se encarga de matizar, de dar tintes personales a ese proceso de desarrollo psicomotor individual.

Piaget establece la existencia de la inteligencia sensorio-motriz como antecesora de la función simbólica, plantea que la inteligencia nace de la acción y ve a las operaciones lógico-matemáticas como acciones sensorio-motrices que han sufrido una serie de transformaciones. De esta manera tanto Wallon como Piaget contribuyen al concepto del hombre como ser de movimiento, siendo este último una manifestación a través de la cual se construye tanto el psiquismo como la actividad psicomotriz. (cf. Mila, 2003)

La psicomotricidad tiene una mirada global del niño, de las diferentes etapas de su desarrollo; es así que su intervención en la educación promueve un mayor entendimiento de la misma. (cf. Llorca y Vega, 1998)

Gracias al juego, el niño puede reducir las consecuencias de sus errores (exploración), superar los límites de la realidad (imaginación, simbolización), proyectar su mundo interior y mostrar su forma de ser (creatividad, espontaneidad), experimentar placer-displacer, incorporar modelos y normas (asimilación) y desarrollar su personalidad. Es así que el juego actúa como verdadero motor del desarrollo individual. La psicomotricidad ha de tomar elementos y datos del juego infantil para conducir adecuadamente el proceso de su desarrollo.

El cuerpo en el acto gráfico

La escritura es praxis y lenguaje. Requiere una cierta organización de la motricidad, una coordinación fina de movimientos y una actividad motriz en todas las direcciones del espacio. Se trata de una actividad convencional y codificada, es una configuración ordenada que tiene sentido. Se adquiere a partir de cierto grado de desarrollo motor, intelectual y afectivo. Al decir de Calmels (2001b:30): «El niño escribe con todo su cuerpo y el cuerpo escribe con todo el niño».

Al inicio del aprendizaje, cada niño se ubica ante la escritura con su forma de organizarse, con sus capacidades motrices, con sus posibilidades de representación verbal, y desde allí transita el proceso de aprender a escribir. Berruezo y Adelantado (2002) plantea que en el desarrollo grafomotor interviene: la coordinación visomotriz; la constancia perceptual; la memoria visual y auditiva; la adecuada prensión del instrumento y la coordinación bimano; el equilibrio entre las fuerzas de prensión y de presión; la integración del trazo y la direccionalidad de la escritura; la automatización del barrido y salto perceptivo-motor, de los giros y del encadenamiento de las secuencias.

La práctica psicomotriz en la escuela

La práctica psicomotriz se enmarca en una perspectiva educativa y preventiva. Se busca favorecer y acompañar el proceso de maduración del niño, brindándole un encuadre que promueva su desarrollo como ser integral. Encuadre que debe brindarle seguridad al niño para así facilitar la vivencia de su expresividad motriz, es decir, su forma particular de relacionarse con las personas, los objetos, el espacio-tiempo, el modo de reaccionar ante diferentes situaciones. Esta expresividad está determinada por la interacción de la organicidad funcional y la historia del sujeto. Es en el movimiento donde el psicomotricista realiza la lectura de la globalidad-integridad del sujeto, unión dinámica entre lo motor, lo afectivo y lo cognitivo.

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La intervención psicomotriz parte de la espontaneidad del niño en un marco organizado y organizador que le da cabida a dicha espontaneidad. Se deben organizar el espacio, el tiempo, el material, de manera que permitan el despliegue de la actividad motriz y el juego como punto de partida de la exploración, el descubrimiento y el conocimiento creativo del entorno ocupado por personas y objetos facilitadores de distintas experiencias. El niño podrá desplegar sus potencialidades a través del cuerpo en movimiento, sus estrategias cognitivas, afectivas y motrices, favoreciendo la posibilidad de explorar y descubrir, tanto su cuerpo y sus posibilidades como la relación de este con su entorno.

Es el conjunto de acciones que se realizan a partir y a través del movimiento para promover el desarrollo armónico de la persona, la integración de sus diferentes funciones motrices, cognitivas, afectivas, el acceso y el sostén de la comunicación como base de la socialización.

El interés de la psicomotricidad es permitirle al niño vivenciar la globalidad, lo que le posibilitará poco a poco estar disponible y evolucionar hacia actividades cada vez más abstractas, ya que se parte de la idea de que las estructuras del pensamiento se forman a partir de la acción.

Esta práctica se basa en tres objetivos:

Comunicación: con este objetivo se busca hacer del niño un ser de comunicación, que pueda estar a la escucha y a la vez responder a esa escucha.

Creación: se trata de poner al niño en situaciones de creación, en diferentes niveles de expresión simbólica. Este objetivo se ve favorecido por vía motriz, del dibujo, del lenguaje verbal, no verbal y escrito.

Descentración: es la capacidad del niño para ponerse a distancia de sus emociones y de la invasión de su vida imaginaria, facilitando así los procesos de análisis.

Estos objetivos se relacionan con el itinerario de maduración a que hace referencia Aucouturier (2004).

«“...Hago la unión permanente entre afectividad y proceso de aprendizaje. Esta unión es fundamental en la evolución de la maduración del niño, es por eso que hablo de itinerario de maduración... de la afectividad a la racionalidad o conceptualización y de la conceptualización a la afectividad. Ese movimiento de ida y vuelta permite entonces la maduración”.» (Aucouturier apud Cerutti, 1996:6)

Práctica psicomotriz 6Por esta razón se considera importante no solo la psicomotricidad, sino su integración en la institución educativa. Y es importante que entre el psicomotricista y el maestro existan instancias de intercambio, donde puedan coincidir en una propuesta integradora que permita el enlace entre lo motriz, lo cognitivo y lo afectivo, entre el hacer y el pensar. Los contenidos de ambas prácticas son comunes y se desarrollan con diferentes estrategias, por lo que debemos complementar las miradas.

El acto gráfico, la importancia de la mirada psicomotriz en el proceso de escritura

De acuerdo a la experiencia, se observan cada vez más dificultades a nivel grafomotriz (inadecuada regulación tónico-postural, prensión atípica, producciones gráficas empobrecidas, compromiso en la integración perceptivo-motriz y en el manejo del espacio gráfico).

El compromiso en el área grafomotriz coincide con un estilo de vida actual. Los niños privilegian actividades sedentarias (mirar televisión, jugar en la computadora, en el celular y en las consolas), quedan relegadas las experiencias corporales y, como consecuencia, la creatividad se ve descendida, al igual que la elaboración, la planificación y el desarrollo de juegos; hay escasez en la variedad de materiales y en la manipulación de los mismos. A esto se le suman otros aspectos observados en el diagnóstico de los grupos en las instituciones antes mencionadas.

  1. Escasos momentos de encuentro y comunicación padres-hijos debido, en gran parte, a largas jornadas laborales.
  2. Poca estimulación en el hogar.
  3. Gran pasaje al acto sin mediación del lenguaje.
  4. Baja tolerancia a la frustración.
  5. Dificultad en la aceptación de normas y límites.
  6. Gran nivel de impulsividad.
  7. Dificultades en la comunicación debido a no tolerar los tiempos de espera y de escucha.

Dependencia con relación al adulto tanto en actividades de la vida diaria (hábitos de higiene, alimentación y vestimenta) como en la resolución de situaciones.

El campo de la Psicomotricidad se divide en, por un lado, la promoción y la prevención del desarrollo; por otro, el diagnóstico y el tratamiento. La intervención psicomotriz en el ámbito escolar se enmarca en la primera de las áreas mencionadas, ya que comparte con la escuela los objetivos de protección y promoción del desarrollo del niño, en pro de la conquista de su autonomía y autoafirmación.

«Los talleres de Educación del Gesto Gráfico (...) constituyen una instancia interesante en la promoción de aspectos del desarrollo comprometidos en la realización gráfica, detección de dificultades a nivel perceptivo y grafomotriz y para la elaboración en conjunto con el maestro de estrategias de ayuda.» (Henig y Paolillo, 2001:46)

Práctica psicomotriz 7La noción de desarrollo integral esta en relación con la idea de que en el sujeto se entrelazan íntimamente las dimensiones afectivas, cognitivas y motrices, lo que constituye una forma particular de ser, estar y actuar en el mundo.

A través de esta no solo se contemplan aspectos del acto grafomotor, sino también la vivencia corporal, ya que es a partir de esta vivencia que el niño interioriza diferentes nociones necesarias para la adquisición de la escritura. El principio esencial de la educación psicomotriz del gesto gráfico es vivenciar los movimientos en el espacio global, antes de vivenciar trayectorias en el papel. La escritura se desarrolla con una orientación y una dirección predeterminadas, respetando cierta continuidad y ciertas pausas (estructuración témporo-espacial).

El trabajo en taller de grafomotricidad permi- te que –mediante el manejo de material concreto– los niños puedan acceder más fácilmente a su mundo interno para poder comunicarlo. A la vez se hace énfasis en el desarrollo práxico, la habilidad manual, la regulación tónico-postural, las nociones espacio-temporales y el desarrollo de las percepciones.

 

Práctica psicomotriz 8El gran objetivo de los talleres es la educación de la grafía, es decir, de la representación del código escrito a través de signos, teniendo como motor el gesto, o sea, la expresión a partir de un movimiento que se desempeña gracias a distintos sistemas que lo habilitan (motor, maduración neurológica, desarrollo perceptivo). El acto de escribir es una acción humana que une literalmente el cuerpo y la palabra.

La mirada del psicomotricista se centra más en el proceso recorrido durante el trabajo que en el producto final, dando lugar y valorando los procesos creativos de cada niño. Crear es una manera personalizada y mediatizada de “decirse” al otro, afirmándose en la creación de la identidad mediante el refuerzo de la propia competencia para investir el espacio, los objetos y las personas asignándoles un sentido simbólico.

Como ya se mencionó, la escritura es también una forma de comunicación y como tal debe poder ser entendida por el otro. Para esto debe responder a ciertas exigencias caligráficas, de legibilidad y velocidad. La complejidad de la escritura está en la cantidad de factores que inciden en el acto de escribir.

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«En el aprendizaje de la escritura hay fuerzas que se oponen. El niño debe renunciar al libre albedrío del movimiento, circunscribirlo, enmarcarlo, no escapar de la hoja, acatar los caminos del renglón y respetar los márgenes.» (Calmels, 2001b:34)

La escritura es un acto personal donde el niño expresa su identidad manifestándose a través de un “estilo” personal con que ejecuta los trazos, el grado de presión que ejerce en la hoja, la postura frente a la misma, la predisposición por la tarea que se expresa en el gusto o no por ella.

Por esta razón, la intervención psicomotriz debe apuntar a complementar los contenidos curriculares correspondientes a cada grado escolar. Se hace imprescindible mantener instancias de coordinación con los maestros, a fin de unificar criterios y lograr puntos de conexión para lograr elevados niveles de coherencia educativa.

Conclusiones

Por lo expuesto anteriormente se considera fundamental la integración de un psicomotricista en los procesos educativos y de aprendizaje, teniendo como objetivos no solo favorecer un adecuado desarrollo grafomotriz, sino también adoptar un papel importante en la disponibilidad afectiva hacia las actividades gráficas.

Favorecer el intercambio permanente con todos los actores que trabajan con los niños (directores, maestros, profesores) permite el enriquecimiento de las diferentes disciplinas así como visualizar el desarrollo de cada niño en forma integral y el proceso particular de cada uno. Esto lleva a la detección oportuna de alertas en el desarrollo, brindando apoyo a las familias y a los maestros al momento de realizar intervenciones específicas.

El aprendizaje no debe ser solamente ocupación de la escuela. El niño se enfrenta constantemente a situaciones de aprendizaje que influirán sobre su ser y estar en el mundo; es por esto que las intervenciones de la escuela, de la familia y de la comunidad resultan no solo enriquecedoras, sino fundamentales.

Referencia bibliográfica
AUCOUTURIER, Bernard (2004): Los fantasmas de acción y la práctica psicomotriz. Barcelona: Ed. Graó.
BERRUEZO Y ADELANTADO, Pedro Pablo (2002): “La grafomotricidad: el movimiento de la escritura” en Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales, Nº 6, pp. 82-102.
CALMELS, Daniel (2001a): Cuerpo y saber. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas. CALMELS, Daniel (2001b): El cuerpo en la escritura. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.
CERUTTI, Ana (coord.) (1996): “Los pasos del tiempo” (Cap. 1) en La Práctica Psicomotriz en la Educación. Del camino recorrido... al camino por andar..., pp. 1-7. Montevideo: Prensa Médica Latinoamericana.
HENIG, Ingrid; PAOLILLO, Gabriela (2001): “Talleres de educación del gesto gráfico. Una experiencia en la unidad de educación infantil «Enriqueta Compte y Riqué»” en Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales, Nº 2 (Mayo), pp. 45-56.
LLORCA LINARES, Miguel; VEGA NAVARRO, Ana (1998): Psicomotricidad y globalización del curriculum de educación infantil. Archidona: Ed. Aljibe.
MILA, Juan (2003): “Niveles de intervención psicomotriz en la escuela”. Trabajo presentado en el Primer Seminario Internacional de Psicomotricidad. Santiago de Chile.
PREGO SILVA, Luis E. (comp.) (1999): Autismos. Revisando conceptos. Montevideo: Ed. Trilce. WALLON, Henri (1978): Del acto al pensamiento. Buenos Aires: Ed. Psique.